Siento vergüenza, indignación y frustración ante las GOBERNANTAS que no hacen nada, que no luchan por sus mujeres, enfrentándose a los sistemas impuestos; y la misma vergüenza, indignación y frustración siento ante los COMITÉS de empresa que tampoco se implican en nada.
¿Cómo podéis entregar partes de trabajo inhumanos? ¿Cómo podéis dormir? ¿No tenéis conciencia? ¿Quién os ha cerrado los ojos de tal manera que sois indiferentes a la explotación?
¿¡Dónde está la Administración!?
¿¡Cuándo dejaréis la burocracia para servir dígnamente!?
Algún valiente, alguna guerrera nos escuchará, sí, estoy segura que alguien lo hará y se implicará.

Esther Salinas


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