DEJEMOS DE SER INVISIBLES

Publicado por Esther Salinas en

Cuando escribí, “Camareras de piso, las gladiadoras de la hotelería”, lo hice sin pensar en la
repercusión que tendría. Realicé esta reflexión para mis compañeros/as de hotel. Estábamos próximos a unas elecciones sindicales y quería recalcar el valor de nuestro departamento y la
importancia de tener voz y voto en el comité de empresa. Sin embargo, me encontré con miles de camareras que compartieron ese escrito, identificadas con mis palabras y haciéndolas suyas.

Con algunos comentarios lloré, acordándome de cuando empecé, tan joven y con tanta necesidad. Otros comentarios me llenaron de rabia porque en cierta forma tienen razón. ¿Por qué soportamos tanta carga de trabajo? Pues porque ninguna de nosotras llegó por gusto.
Todas tenemos nuestra propia historia, con reveses de la vida y futuros torcidos, y ante necesidad tan urgente nos dejamos explotar, con la mirada puesta en la esperanza de un futuro mejor, por el bienestar de los nuestros, aún a costa de nosotras mismas.

Es un mundo de mujeres, y por desgracia, somos malas entre nosotras, y hasta que no revierta esta realidad, nada cambiará. Hemos sido subyugadas por mujeres, amenazadas por mujeres, decepcionadas por mujeres, maltratadas por mujeres, envuelta en rumores por mujeres y silenciadas ante la Dirección por mujeres.

Que nadie nos trate con desdén, no lo permitamos. Somos las guerreras de los hoteles, pero no sus esclavas. Que nadie nos trate con arrogancia, porque no hay mujeres más dignas de respeto.

Nuestro trabajo es silencioso y solitario, prácticamente somos invisibles; trabajamos en las sombras, pero no somos fantasmas, ni duendes. Somos mujeres, hermosas mujeres, a las que ahora nos toca luchar para nosotras mismas, por nuestros derechos y por nuevos derechos,por nuestro bienestar, por nuestra jubilación.

Esther Salinas


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